Si tu vida fuera una comedia romántica, habría una escena en la que correrías por la playa a los brazos de tu marca. O tu marca estaría junto a la ventana de tu habitación con un radiocasete al son de “In Your Eyes”. Si fueras Demi Moore, tu marca sería tu fantasma. Si fueras un pájaro, tu marca sería un pájaro.

Pero, en serio, imagina estar enamorado, realmente enamorado, de tu marca. Imagínese que sus empleados hablaran a bombo y platillo de su marca a sus mejores amigas y les dijeran a todos sus colegas que es la elegida. Como cualquier otro amor, enamorar a tu marca requiere tiempo, esfuerzo y atención. Construye una marca más fuerte -por dentro y por fuera- con un poco de cariño.

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